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domingo, 13 de julio de 2014

4. "Caminante no hay camino..."

Han pasado pocos días desde que llegaron nuestros hermanos eritreos, pero ya se han ido 9 de ellos.  Tienen miedo a quedarse en los lugares de acogida, pues no desean que le tomen las huellas digitales. Saben que si comienzan el proceso en Italia será más difícil continuar su camino hacia otros países de Europa donde tienen amigos o familiares. Solamente se ha quedado Osman, pues necesita atención médica.  Mientras lo acompaño al hospital me cuenta lo que le sucedió. 

La represión que sufría en su tierra le hizo partir ya hace dos años, moviéndose hacia Etiopía.  Luego de varios meses decidió comenzar el viaje para llegar a Europa. 


El primer trayecto, mucho antes de atraversar el mar, es cruzar el desierto del Sahara para llegar a Trípoli, Libia.  A través de diversos camiones y medios debe cruzar más de 3,300km (!Sería como de Mayagüez a Chicago, o de Lima a Buenos Aires!) El viaje es incómodo y peligroso, de una a dos semanas, a veces en condiciones como se ve en la foto. 


Mientras viajaba junto a muchos otros migrantes, se le explotó una llanta al camión y perdieron el control.  El camión se volcó.  La llanta de repuesta del camión calló sobre uno de ellos y lo mató.  Otro falleció por los golpes.  Tuvieron que esperar varias horas en medio del desierto para que llegara otro camión para recogerles. 

Ya han pasado dos meses del accidente, pero todavía continúa con fuertes dolores en el pecho y dificultad para respirar.  Los exámenes mostraron que se había roto seis costillas y la clavícula, pero gracias a Dios los pulmones no fueron perforados y ya se estaba sanando.  Durante esos días en nuestra comunidad se hace uno con nosotros, se pone al servicio, lavando los platos y arreglando el comedor.  Le caracteriza su sonrisa, su cortesía, sus ojos que reflejan un alma pura. 
Más sereno por los resultados Osman decide continuar su camino y al despedirse nos dice: “I left my family, but found a new family.” (“Deje mi familia, pero encontré una nueva familia”). Y así nuestro nuevo amigo continúa su camino hacia otra tierra y a mí me deja reflexionando sobre el peregrinaje que es la vida. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar...” dice Antonio Machado y canta Joan Manuel Serrat. 


Gracias Osman por ayudarme a comprender que en el camino de la vida hay accidentes y hay heridas  pero eso no debe detenernos.  Las golpes no nos deben asustar, ni apagar la alegría de nuestros rostros, pues son sólo versos del poema de la vida.   Gracias a cada uno de ustedes, compañeros del camino, que animan a seguir adelante.  Gracias a ti Osman por ser familia con nosotros. 

Juntos seguimos rezando por nuestros hermanos que transcurren un camino tan arduo y largo para sobrevivir.  Invito a mis hermanos sacerdotes que puedan ofrecer una Misa por los migrantes según aparece en el Misal.